Saturday, November 26, 2005

Pendiente de enviar (ola de frío)

Siendo tremendista, como siempre lo he sido y a sabiendas de que determinados aspectos como es éste no podré cambiar nunca, lo nuestro no funcionará. Por tí, porque sabes que... lo sabes. Cuando te miro a los ojos no puedo evitar sentir otra cosa que tristeza, porque me gustaría verlos todos los lunes al despertar. Ésa sería una buena razón como para que no me pesara el alma al levantarme de lunes a jueves. De lunes a jueves, y encima me quejo. Sería un buen motivo como para tomarme las cosas que importan en serio, además de otros aspectos, y poder sentirme como siempre soñé, como lo que en el fondo soy, pero no puedo. Tambien me gustaría que a partir de la tarde, cuando anochece, y cuando realmente me siento mal, como el día que agoniza, poder ver tu sonrisa, y no dormir pensando en ella, o soñar cosas bonitas contigo. No pesadillas, como ocurre siempre. Despertarme y ver que mi cama no está vacía. Cerca, sentirte, sentirme. Cuando toco tu mano siento escalofríos que recuerdan al mes de octubre. Lluvia, ocaso del calor, frío, melancolía de lo imposible, o algo así. Te amo, y no me importa rebajarme al nivel más bajo de la existencia teniéndote que escribir un email, porque soy tan patético que nunca te habría dicho esto a la cara, aunque siempre lo pienso. Quizá no sea demasiado tarde. Quizá ya lo sepas. Quizá siete copas sean demasiadas. No quiero nada serio, porque -plagiando a una amigo desaparecido- un segundo ante tu amor es mejor que una eternidad en el paraíso.