Thursday, October 30, 2008

...y más

Hoy no me siento nada bien y todo me parece una mierda. No quiero ahondar en estos sentimientos, porque total, para escribir estupideces misóginas y preguntarme acerca del sentido de la vida sin encontrar respuesta es mejor acostarse. Además, son cosas que aquí están repetidas hasta la saciedad.

Qué vacío me siento (hoy)

Mañana otra pasti y a ver qué pasa...

Thursday, October 23, 2008

Amigos, conocidos y claridad

Hoy voy a ser más claro y coherente que en la anterior entrada, dentro de una lógica, que es la que siempre, aunque no en apariencia, ha imperado aquí.

Y es que releyendo lo que escribí ¿antes de ayer? y pensando que va a generar polémica, insultos y descalificaciones hacia mí (siempre en el ámbito de lo privado: lógico) aclarar por si no ha quedado claro después de escribir aquí durante dos años y medio -que ya está bien- que lo único que hago es desahogarme... si alguien le parece mal, que no lo lea, o que aquí lo exprese, pero por favor, los juicios de valor no creo que sean adecuados (sobre todo por parte de gente que no me conoce)

Y sí, he vivido en los últimos meses circunstancias muy extremas, quien no haya pasado por esto no sabe lo que es, no se lo puede imaginar, por lo tanto me remito a lo que he expresado en el párrafo anterior sobre los jucios de valor. Soy consciente de que no ha sido ni mucho menos fácil para los demás, pero no por eso es menos cierto.
Dicho lo cual, no le deseo nada parecido a nadie, por más que en un un momento determinado haya querido el mal de alguien en concreto -que lo he hecho multitud de veces-. Esto no significa ni ha significado nunca que desee la muerte a nadie, ni ningún mal concreto, es simple y llanamente una expresión de rabia contenida, y una forma sana y válida como otra cualquier de expresarla. Mi psicólogo/psiquiatra me da la razón en esto. Es peor no decir nada y seguir como si todo fuera bien. Al final explotas, de manera mucho más drástica.

Intentando dar un rodeo a la victimización, que es muy recurrente en mí y siempre innecesaria, diré para dominio público (me da igual que se me llame como se quiera) que intencionalmente nunca hice mal alguno a nadie, por lo menos no lo pretendí, y que cuando lo hice, pedí perdón, más tarde o más temprano... no por sentirme víctima o regodearme con la mierda, qué va... sino porque es lo que siento. Y nadie me puede culpar por eso. ¿No es cierto que rectificar es de sabios? Yo no lo soy, ni lo pretendo, pero en cualquier caso, mejor asumir los errores de cada uno, sean muchos o pocos, que seguir adelante con la mierda del orgullo propio por bandera.

Y ahora digo, perdón, si a Jorge o bien a Verónica les ha sentado mal algo de lo que arriba menciono. Como ya digo no tiene mucho sentido que así sea (tampoco lo sé porque no hablo con ninguno de los dos de esto, y ahora menos) habida cuenta de que, como ya he dicho, no es más que una expresión de los sentimientos que todos y todas tenemos y que mucha gente se empeña en enterrar. En cualquier caso, creo que después de años no debe ser ningún problema que cualquiera de los dos se acercase y me comentara algo sobre esto. Sería incluso un detalle. Yo sólo quiero olvidar, y olvido... pero no se olvida del todo cuando no se ha hablado nada de nada y las cosas siguen ahí, latentes. Por parte de todos.

También diré que no suelo poner buena cara cuando alguien me cae mal, abiertamente me parece incoherente e inmaduro (de nuevo risas generales) que alguien actúe así. Pero en fín, cada uno tiene su estilo y no me voy a meter en eso. De todas formas, pediría a la gente que me tiene por loco, feo, asqueroso o gilipollas y luego sonríe cuando habla conmigo, que por favor, tenga la deferencia de no ser tan hipócrita y que actúe en consecuencia con lo que piensa.

Las cosas claras y el chocolate espeso.

Y de nuevo, los comentarios son bienvenidos

Tuesday, October 21, 2008

Amigos, conocidos, y confusión

Pues sí, hoy no es un día feliz como lo fue el viernes pasado, o el anterior. Claro que hoy no es viernes, lo cual dice mucho por sí mismo.

Tampoco ha estado mal; hoy entre el trabajo y clase he recogido los tablones que encargué (y de los cuales no he hablado) para construirme la guitarra. Son de caoba y me han costado un riñón y medio, pero ya están conmigo y hacen que me sienta levemente feliz. No hay más que golpearlos suavemente y ver como resuenan... quedará bien. Pero claro, al fin y al cabo no son más que cosas materiales que, sí, me hacen sentir bien. Aunque sea por una tarde.

Pero ahora ya no es por la tarde, y por si no fuera poco, debo ser un rencoroso porque distingo entre amigos, amigas y conocidos (y por ende conocidas). No quiero ser muy explícito -aunque al final siempre lo soy- porque se que esto se lee por ahí, nunca hay comentarios, eso no... es más a modo de espionaje industrial, pero se lee.

La confianza es una cosa que cuesta ganar e inexplicablemente (quizá no tanto) poco en perder. Yo ya la perdí. En cualquier caso, no debe extrañar a nadie que las actitudes NO sean las mismas de antes (una noche de buen rollo le puede pasar a cualquiera). Y francamente, me parecería injusto que alguien se enfadara por esto. La indiferencia también me jode, pero tal vez sea mejor.

Y es que uno, por A o por B, se va enterando de cosillas, que si antes podían doler, ahora simplemente enfadan. Disgustan. Decepcionan.

Chantaje emocional es una expresión terrible y fría, que da lugar a muchos quebraderos de cabeza cuando uno es el que sufre este juego de palabras, pero ¡ay, amiguitos! cuando jugamos nosotros con ella no parece algo tan perverso. Porque al fin y al cabo, es eso ¿no?; perversión, locura, enfermedad. En todo caso eufemismos que no hacen más que maquillar los hechos y limpiar nuestra conciencia. Y mientras somos felices y comemos perdices.

Y al final que poco importa todo. Sobre todo el pasado, que pasado está y así se queda, y no hay ninguna intención de recuperar nada de lo bueno. Claro que fue todo una tortura y lo pasamos fatal, pero algo quedará... digo. En cualquier caso, no seré yo el que vaya mendigando un poco de comprensión para saciar mi autoestima, realmente me importa una mierda. No busco ni quiero ningún tipo de absolución que dé la razón a nadie, pero ya no por eso mismo, sino porque no me interesa nada en absoluto. Todo eso ya lo hice y me fue muy bien (sic)... así que, si alguien tiene algún interés, por primera, única, exclusiva, y tal vez última vez en la vida, que se acerque y trate de entablar una conversación conmigo.

Puede que no sea justo hablar de victimización (alguien se reirá incluso), pero es una cosa que está ahí. Y es que, los malos simpre han sido los malos. Y los injustos. Claro que esa no es la impresión que llega directamente (directamente no llega nada) pero es la que hay. Lo sé. Me lo ha dicho un pajarito.

Y sí, he vuelto al tuenti. Realmente no se para qué. Quizá sea el afán de cotillear en las vidas de los demas y tratar de llenar así la mía, o por lo menos los ratos libres que cada vez son menos. Me he perdido muchas cosas, habida cuenta de las fotos que he visto. Pero realmente nunca quise estar allí, y sabiendo lo que sé, y lo que me cuentan las pajaritas (y pajaritos; no hablo de complementos) hice bien.

Resulta que es normal la falta de comunicación entre amigos. Decir amigos es decir demasiado, o no, porque al fin y al cabo, cuesta distinguirlo desde la distancia. En todo caso hay personas malísimas que preguntan y personas buenísimas que no contestan, y luego se indignan (que poco uso esta expresión) porque creen que no se les ha preguntado. Y que se sienten liberadas cuando saben que ya no volverán a ver a los malos durante un tiempo. Claro que el malo no sabe que es malo hasta que los pajaros migran y cantan al alba. Sé que esta distinción entre mal y bien no tiene mucha lógica, o quizá sí... la mía. Así que así se queda.

Por la noche, de fiesta, todo es muy bonito. Muchos amiguitos que se ríen contigo, incluso te escuchan cuando tienes algún problema (estos son los menos, pero no necesariamente los mejores) e incluso te aguantan cuando te dan ataques de ansiedad y te pones a llorar. Otros no se preocupan una mierda y se terminan indignando antes de tratar de ver buitres. En todo caso, nadie es mejor que nadie. Porque fueron pero ya no son, porque sirvieron, pero ya no sirven, porque escucharon pero nunca entendieron. De todas formas, eso no importa. Importa uno mismo, importa los intereses de uno mismo, e importan las estrategias que cada uno se inventa para capear el temporal y quitarle importancia a las cosas. Yo también lo he hecho (me refiero a esto último en concreto) y no culpo a nadie. O culpo a todos.

Al final resulta patético, y uno no puede evitar sentirse actor de una película que no ha elegido, de un papel que no le gusta, y encima sin ninguna noción de interpretación. Esto es, abiertamente, ignorar y ser ignorado. Y este fin de semana, otro teatrillo.

Quien haya tenido las santas narices de tragarse todo esto, que ponga un comentario y le invito a una cerveza o dos. Mérito tiene.

Y hoy no hay canción

Monday, October 06, 2008

There must be some way out of here...

Sí amiguitos, hay una salida
¡¡La hay!!
Y como estoy feliz y contento (lleno de orgullo y satisfacción que diría juancar), ¿por qué no poner el video de la canción que da título a este blog?

Versión Hendrix, festival de la Isla de Wight, del 70 creo...
Es cojonudo ver como la música va variando según la canción habla de una cosa u otra, es super expresiva!, puto Hendrix... másmola


ALL ALONG THE WATCHTOWER!!!

Wednesday, October 01, 2008

Las dudas y el otoño



Sí, amigos, de nuevo estamos en la estación en la que se caen las hojas, la gente se deprime, se acaban las vacaciones y el calor, empieza la rutina, los anuncios del juguetes y de la navidad en el Corte Inglés... Realmente nada de eso me importa, porque es mi época del año preferida.

Y ciertamente sería plenamente feliz si no pudiera recordar nada de este verano, y ya puestos, del anterior, y del anterior, y ... Como nada de eso es posible no me queda más que la resignación y el Cipralex.

Este fin de semana se me plantea curioso, son fechas extrañas, siempre lo fueron. El comienzo del otoño me retrotrae a tiempos ya pasados que, con el envoltorio de los recuerdos, parecen ciertamente felices -como un caramelo ácido- y generan una melancolía tremenda en mí. Es una sensación que siempre me ha gustado, quizá sea porque me va la caña y el dolor autoinfligido, pero bueno, en cualquier caso no deja de ser una mezcla difusa entre tristeza y alegría, o dándole una vuelta de tuerca más, la proyección de los recuerdos sobre el presente. E incluso sobre el futuro inmediato.

Dicho lo cual, no me apetece seguir enrollándome con temas tan intrascendentales, o no. Quería contar otra cosa distinta antes de irme por las ramas.

¿Ir o no ir al pueblo? Es una decisión muy complicada y me genera sentimientos enfrentados, como la melancolía. Pero es algo más intenso si cabe. Apetece ver a gente que llevo sin ver meses, apetece volver a hacer las mismas cosas de siempre que tantas tarde y noches nos resultaron aburridas por lo monótono de todas ellas, apetece subir al monte y ver los castaños de la garganta y del cotano perder sus hojas, apetece ir a la piedra a mirar el horizonte sin nada en la cabeza, sentado mientras el viento frío corta mi cara.

Hay cosas que apetecen menos, y seré bastante más explícito, que no descortés. No quiero ver a ninguno de los dos. No quiero ver como se hacen carantoñas, no quiero ver como todo el mundo les ríe las gracias, no quiero sentirme mal mientras eso ocurre aunque no tenga sentido alguno. Por supuesto no quiero que me de un ataque de ansiedad, porque como bien ha quedado demostrado, la salud y la felicidad de uno mismo es lo primero y lo único.

Realmente, en el fondo, me sigo sintiendo frustrado con todo esto, pero ya no duele tanto. Es más ¿rencor? ¿odio? ¿rabia? ¿Todo ello junto? Quizá el origen sea la decepción en si misma, que sigue viva y e igual de grande que el primer día. En cualquier caso, les deseo el mal a ambos, y aunque mi conciencia me de algún palo que otro por ello es algo positivo (por lo visto), porque así descargo mis demonios y puede que sea el renacer de mi orgullo (¡Oh, no!). Sería interesante verles pasar por algo parecido, ¡que coño!, igual, a cada uno de ellos. Y allí veríamos a dónde llega la comprensión, el respeto, la amistad, la empatía y todas esa serie de mandangas que nunca existieron. Interesante, aunque me arrepienta de escribirlo.

Ya no queda nada de amor, por fín me puedo apuntar una victoria, ¡yuhu! (y alguno más, que también se despreocupará, afortunadamente). Ya era hora de que algo cambiara y me alegro tremendamente por ello. Pero muchos de mis problemas siguen latentes, incubándose como un buen costipado, a la espera de atacar en toda su magnitud. Las pastillas son las que los mantienen a raya y también el espíritu más constructivo que me he ido forjando (aunque quizá una cosa sea producto de la otra). En cualquier caso, eso queda para otra entrada.

Sé que las cosas mejoran, bueno, las cosas no, soy yo el que mejora y eso es tremendamente positivo. Me alegro. Aunque aun me queda, igual que al otoño.

Prometo disfrutarlo; y del pueblo, el tiempo y la presión atomosférica decidirán.

Y otra canción triste para amenizar el post