... y nunca va a terminar. No es la canción. Son determinados momentos traumáticos de mi vida que se dan cada unos séis meses, y que son suficientes como para hundirte durante los séis siguientes. Éste es el caso de ayer, 3 de Diciembre de 2005, o mejor dicho, hoy, 4 de Diciembre, de madrugada. Ésta es la historia:
He visto muchas cosas a lo largo de mi traumática experiencia sentimental como para haber perdido la sensibilidad del todo, pero desgraciadamente no es así. El error es mío, porque intento construir mi vida alrededor de ella, y claro, todo esto está cogido con pinzas, porque la relación que hay, y desde hoy sé que será la única posible, es la amistad. En torno a eso, es imposible construir nada. Vamos, lo de siempre.
Lo que es fuerte, y hace a cualquiera que se pueda autodenominar persona deprimirse es ver la gente que vale y la que no; ver que tú, inexorablemente, estás condenado a estar en el segundo grupo. Esa es la mayor putada que existe. Cuando vi la cara que élla le ponía, y cómo le acariciaba la espalda para después besarle, sentí, una vez más, como todo mi mundo se colapsaba. Y en éstos casos, lo único que queda es ser descortés, y largarte sin mediar palabra lo más rápido posible, no sea que a uno le tiemble la voz al decir adios, o suelte alguna que otra lágrima al dar un beso.
Son esos momentos en los que uno quisiera que le tragara la tierra, o incluso morir en el transcurso de un segundo. Ya sea por dicha, o por desdicha, yo ya estoy muerto. Todo lo muerto que puede estar una persona en vida. O eso, o por lo menos soy bastante viejo.
El camino a casa se hizo largo, a pesar de que en principio pretendía lo contrario; pedí dinero para poder irme en taxi, porque quería estar dormido lo antes posible, para no pensar en el descalabro sufrido. Pero cuando llegué a Cibeles, pensé, ¿por qué no hasta la puerta de Alcalá? Y allí que fui andando, y luego, como en Forest Gump, hasta O'Donell. Total, que al final acabé casa, más triste que helado de frío. Tras una hora de pensamientos negativos, lloros, y tendencias suicidas.
Puede que un día desaparezcas de mi mundo, pero vendrán otras y ocurrirá lo mismo, como tantas otras veces, de las cuales he perdido ya la cuenta. No quiero culparte de que me sienta fatal y haya perdido el rumbo, una vez más. Debo haber hecho algo horrible como para merecer todo esto, debe haber alguna razón o algún hecho objetivo que mi corto intelecto no alcanza a entender que me sitúa sólo en el mundo y por el cual, siempre genere rechazo. ¿Soy un gilipollas? ¿Soy horrible físicamente? Si es lo segundo, chungo, porque yo no puedo cambiarlo. Creo que viene a ser una mezcla de ambas cosas, sinceramente lo creo así. Nunca he podido evitar sentirme culpable ante el rechazo, y por eso nunca me he querido, salvo en momentos puntuales. Ése es, entre otros, la causa de mi baja autoestima.
Además para rematar la jugada de ayer, o más bien como aperitivo, me enteré de lo de ella y Luis. ¿Que puedo decir? Algo que no sabía pero que intuía y que a él y a mi, nos ha costado la relación de amistad que hasta hace poco teníamos. No porque se liaran en sí, sino por su actitud. No dudo en decirme que a pesar de que me gustaba y que él no tenía nada que ver con ella, iría a saco pasando por encima mía. Se lo ha buscado, pero al menos él sabe lo que es estar con ella, una noche, dos, tres... una vida, en fín, algo que yo nunca sabré lo que es. Me contaron que fue en Octubre, a mediados, quizá por eso me sentí tan mal sin motivo aparente ésa semana que estuve con faringitis. No. Seguramente sea un flipado, y ese 'feeling' no sea más que una invención mía, y que realmente me sentí mal porque estaba dejando de fumar. Cuando me comentaron lo de lla y Luis, me hundí un poco en el momento, porque aún no puedo creer que eso ocurriera, y que lo nuestro no. Me sentí como una mierda, para simplificar.
Aunque viendoló desde la óptica más positivista que me permite mi mente, por lo menos me consuela saber que no soy tan patético como pensaba, dado el hecho de que una vez ella quiso algo de mí, aunque yo mismo me encargué de mandarlo todo a la mierda. Sí, fue en Mazalambroz, Toledo. Un 18 de Agosto. Tardaré mucho tiempo en olvidar ése día.
Finalmente, y después de perder la poca dignidad que me quedaba, decirte que necesitaba desahogarme y contar todo esto. Si bien no a tí, porque -digámoslo claro- NO ME ATREVO, sí por lo menos escribirlo aquí. Incluso puede que lo leas algún día. Al fin y al cabo, eres la única persona que me importa. Te quiero.
Sunday, December 04, 2005
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