Hoy no estoy tan triste. Eso no significa necesariamente que esté contento, pero ya es algo. Me alegra pensar que quizá sea porque en algún momento se ha solidificado una base sobre la que ahora puedo construir algo. Para que luego alguno diga que soy ultra-negativo.
Seguramente te estarás dando cuenta que ya no hablo nada contigo. Pero nada de nada. A lo mejor piensas que soy egoísta por hacerlo después de que me dijeras que no puede haber nada entre nosotros. Lo pienso, básicamente, porque antes estaba todo el santo día dándote la vara con toquecitos y esemeses a tu móvil. Pero créeme, no es desinterés.
Ya sabes lo que te aprecio como persona (al margen de lo otro), y eso no va a cambiar aunque deje de tratarte un tiempo. Me encantaría hablar contigo todos los días, pero si lo hiciera me sentiría peor, y estoy muy gordo como para andar haciendo el gilipollas. Pero claro, hay que tener en cuenta que esta situación es temporal. Lo paso mal según se esfuman los días y no se nada de tí. Y paradógicamente, se que si te veo se me hará un gran nudo en el estómago.
Ni contigo ni sin tí. Nada nuevo bajo el sol, porque esta situiación ya la he vivido anteriormente. Ya he tenido ésta misma fobia, así que espero que lo entiendas. Necesito tiempo, como ya te dije vía esemese.
Seguramente ni siquiera pienses en esto. Por eso creo que es mejor para tí que para mí que te deje de tratar un tiempo.
Y el sol sigue sin ser más bonito que la lluvia.
Tuesday, March 21, 2006
Wednesday, March 01, 2006
Autocrítica 2
Creo que es preciso, de nuevo, aclarar otra serie de cuestiones que pueden dar lugar a interpretaciones equivocadas y/o malentendidos:
1º- Ha pasado casi un año y sigo sin tener ni puta idea de escribir, y además, mi ortografía ha ido a peor (aún).
2º- Los últimos posts de 2005 corresponden a momentos muy concretos. Me explico:
Si os fijáis, aunque no está puesto explícitamente; los posts referentes a Bea fueron escritos después de ciertos momentos más o menos traumáticos. Hay que tener en cuenta que atravesaba ciertas crisis en mi relación con ella por diversos factores propios y extraños, y era en esos momentos cuando la única manera de desahogarme consistía en escribir aquí.
Quiero decir que tales posts no son del todo representativos, pues sentía muchas más cosas de las que escribía.
En los posts de la primera mitad de 2005, sin embargo, trato de manera más directa la rutina del día a día y no tanto los sentimientos puntuales, que son la tónica general en la segunda parte del año. Si no he vuelto a escribir acerca de lo primero es porque está todo contado acerca de 'la deriva' y la dejadez que inundan mi vida.
Una vez contado todo lo anterior, puedo pasar a decir ciertas cosas que son intrínsecas a la situación que ambos vivimos. Hablo de los errores. Pero empecemos por el principio.
Si tuviera que describir mi personalidad con un sólo término, me referiría sin duda a la inestabilidad emocional. Ése es mi principal problema. Hablar de los factores que dan lugar a dicha inestabilidad es hablar de lo que tantas veces he repetido en este blog, que no es otra cosa que mi personalidad autodestructiva a causa de mi baja autoestima. Aunque bien es cierto que las 3 cosas conforman un triángulo. O mejor aún, un círculo. Un círculo vicioso, pues todo es causa y a la vez consecuencia de todo lo demás. O eso, o no soy capaz de determinar dónde está el principio del ovillo.
Dicho esto, me corroe la conciencia no haber tenido claro que tú eres la persona más maravillosa que he conocido nunca, y que no deseo otra cosa que estar junto a tí. Lo chungo es que lo supe desde el principio, pero cuando empezamos no me sentía seguro contigo. Tenía miedo a implicarme demasiado y que tú no me correspondieses, porque eso es una derrota, una pérdida en cierto modo. Y cuando tu vida avanza por un camino que tú no has definido, las derrotas cada vez duelen más y más, pues no sabes de dónde rehacer el camino. Esta es mi dinámica acutal.
Cuando tú realmente te comprometiste, mi mente y mi corazón estaban tan cegados por embrollos sin ningún sentido que ya era tarde, y yo ya no era capaz de asimilarlo. De asimilarlo a tiempo. Porque ahora sí he asimilado todo. Y se que me quisiste. Y yo no te engañé, pues también te quise, pero tenía miedo.
Ahora te quiero y tú no me quieres, o tienes miedo también. Ojala tuvieras miedo, porque eso se puede arreglar. Si no me quieres, no me queda más remedio que pudrirme. Por lo menos un tiempo, hasta que la rutina y lo que yo llamo 'deriva' aplasten todo esto. No es más que una reacción de autodefensa, para no hacerme tanto daño. Lo malo es que esto nunca se olvida del todo, y queda ahí. Tengo demasiadas cicatrices de éstas, y temo que algún día se abran todas y me desangre, pues ya ha habido amagos. Por suerte sé que cura todo esto: la felicidad. Porque, a pesar de parecer una persona negativa, siempre quise ser libre, no complicarme, y afrontar todo con una sonrisa. Pero falta algo para que todo esto funcione.
No quiero que llores ni con este mensaje (que parece un telegrama, porque lo he intentado racionalizar al máximo) ni con el anterior, que es más triste. A pesar de que tengo miedo y estoy bastante desesperado, tú eres libre, y si no me quieres yo no puedo obligarte. Quizá esté siendo un poco hipócrita con todo esto, porque sé que te sientes mal. Yo no lo pretendo, porque para mí eres lo más importante. Pero necesito contarte todo esto, precisamente por eso.
Un besillo.
1º- Ha pasado casi un año y sigo sin tener ni puta idea de escribir, y además, mi ortografía ha ido a peor (aún).
2º- Los últimos posts de 2005 corresponden a momentos muy concretos. Me explico:
Si os fijáis, aunque no está puesto explícitamente; los posts referentes a Bea fueron escritos después de ciertos momentos más o menos traumáticos. Hay que tener en cuenta que atravesaba ciertas crisis en mi relación con ella por diversos factores propios y extraños, y era en esos momentos cuando la única manera de desahogarme consistía en escribir aquí.
Quiero decir que tales posts no son del todo representativos, pues sentía muchas más cosas de las que escribía.
En los posts de la primera mitad de 2005, sin embargo, trato de manera más directa la rutina del día a día y no tanto los sentimientos puntuales, que son la tónica general en la segunda parte del año. Si no he vuelto a escribir acerca de lo primero es porque está todo contado acerca de 'la deriva' y la dejadez que inundan mi vida.
Una vez contado todo lo anterior, puedo pasar a decir ciertas cosas que son intrínsecas a la situación que ambos vivimos. Hablo de los errores. Pero empecemos por el principio.
Si tuviera que describir mi personalidad con un sólo término, me referiría sin duda a la inestabilidad emocional. Ése es mi principal problema. Hablar de los factores que dan lugar a dicha inestabilidad es hablar de lo que tantas veces he repetido en este blog, que no es otra cosa que mi personalidad autodestructiva a causa de mi baja autoestima. Aunque bien es cierto que las 3 cosas conforman un triángulo. O mejor aún, un círculo. Un círculo vicioso, pues todo es causa y a la vez consecuencia de todo lo demás. O eso, o no soy capaz de determinar dónde está el principio del ovillo.
Dicho esto, me corroe la conciencia no haber tenido claro que tú eres la persona más maravillosa que he conocido nunca, y que no deseo otra cosa que estar junto a tí. Lo chungo es que lo supe desde el principio, pero cuando empezamos no me sentía seguro contigo. Tenía miedo a implicarme demasiado y que tú no me correspondieses, porque eso es una derrota, una pérdida en cierto modo. Y cuando tu vida avanza por un camino que tú no has definido, las derrotas cada vez duelen más y más, pues no sabes de dónde rehacer el camino. Esta es mi dinámica acutal.
Cuando tú realmente te comprometiste, mi mente y mi corazón estaban tan cegados por embrollos sin ningún sentido que ya era tarde, y yo ya no era capaz de asimilarlo. De asimilarlo a tiempo. Porque ahora sí he asimilado todo. Y se que me quisiste. Y yo no te engañé, pues también te quise, pero tenía miedo.
Ahora te quiero y tú no me quieres, o tienes miedo también. Ojala tuvieras miedo, porque eso se puede arreglar. Si no me quieres, no me queda más remedio que pudrirme. Por lo menos un tiempo, hasta que la rutina y lo que yo llamo 'deriva' aplasten todo esto. No es más que una reacción de autodefensa, para no hacerme tanto daño. Lo malo es que esto nunca se olvida del todo, y queda ahí. Tengo demasiadas cicatrices de éstas, y temo que algún día se abran todas y me desangre, pues ya ha habido amagos. Por suerte sé que cura todo esto: la felicidad. Porque, a pesar de parecer una persona negativa, siempre quise ser libre, no complicarme, y afrontar todo con una sonrisa. Pero falta algo para que todo esto funcione.
No quiero que llores ni con este mensaje (que parece un telegrama, porque lo he intentado racionalizar al máximo) ni con el anterior, que es más triste. A pesar de que tengo miedo y estoy bastante desesperado, tú eres libre, y si no me quieres yo no puedo obligarte. Quizá esté siendo un poco hipócrita con todo esto, porque sé que te sientes mal. Yo no lo pretendo, porque para mí eres lo más importante. Pero necesito contarte todo esto, precisamente por eso.
Un besillo.
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