Hace tiempo hice un pacto
conmigo mismo -y de alguna manera con el resto
mundo- para poder sobrellevar el mal rollo de ayer y de hoy, y durante un tiempo todo fue
bastante bien.
Ése pacto se ha convertido hoy en día en una constante
huída hacia delante, sin objetivo alguno, resbalandome los minutos, las horas y los
días y echando de menos (novedad) cosas que
objetivamente no fueron del todo buenas pero que sin embargo ahora
añoro.
Y lo que es aún peor, o igual de malo al menos, son mis esporádicos
desvaríos psicóticos y violentos en los que puedo ser tremendamente
hiriente en lo personal y/o
destructuvo en lo material. En los últimos 4 ó 5 meses he tenido ya unos cuantos episodios de este tipo, y cada vez son más
frecuentes, cosa que me asusta.
También es cierto que desde un
tiempo a esta parte, meses -no sé exactamente- mi ocio nocturno se basa exclusivamente en
beber hasta límites insospechados, fumar como tres personas
juntas y poco más.
Preguntándome si se me ha ido de las
manos o no la respueta parece evidente, y a los ojos de los que pasan tiempo conmigo está. Sin embargo creo que no es una
pérdida de control total, aunque de seguir así mucho
tiempo supongo que lo terminará siendo. Me rodean ejemplos de la
mierda en la que se acaba de esta manera.
Bebo para olvidar, para intentar encontrar ese
nosequé de mis quince años y para no caer en esa tremenda ansiedad que sigue ahí, escondida. En realidad queda
trasladada; a todo lo que bebo y a la
compulsión con lo que lo hago
Sin embargo, mi ya de por sí deteriorada autoestima sigue
derrumbándose y los miedos ocultos de siempre vuelven por primavera para joderme la vida mientras la gente se
quiere, se ama, y va por las tardes a dar paseos a pesar de las alergias y las
tormentas. Les odio porque me gustaría
tener ganas de hacer cosas así, y como siempre, tener con quién hacerlo. Pero no hay
nadie, creo.
Perdido el contacto con gente de clase que otrahora fueron bastante
amigos me da miedo acercarme en un momento como este y buscar ayuda en ellos. Me parece
rastrero por mi parte y por eso no les digo nada. Con otra
gente, que sin embargo puede estar más cercana, no me apetece hablar nada de esto con ellos. Quizá sea porque parte de mi enorme
frustración actual tenga que ver con la gente que he dejado de ver y de tratar. Que es mucha dentro de la poca gente con la que me relaciono.
También tengo que admitir que no, a pesar de mis intentos para evitarlo, para
evadirme, el hecho de necesitar una chica que me quiera algo sigue siendo algo
central en mi vida, aunque a ratos no me lo parezca.
No quiero una novia para depender de ella, ni un rollo para echar polvos las 24h del día, ni una mezcla de ambas cosas. Me da igual lo que sea, con tal de que sea algo y esa persona me aprecie más allá de la amistad, aunque sea una tarde (preferiblemente más). Sí, estoy tremendamente desesperado, qué le voy a hacer.
Cuando esto ocurra, espero que se lleve parte de este mal rollo para siempre, me convierta automáticamente en una persona un poco más feliz y sin este déficit tan jodido que tanto me arruina la existencia.
Pero no creo que ocurra. Mi esfuerzo por evitar acabar amando a alguien ha traido sus
frutos, de hecho ha funcionado demasiado bien haciendo que caiga en la más profunda de las
misoginias, me temo. Sólo me apetece follar, por ejemplo, cuando estoy
borracho. El resto del tiempo no hago más que cuestionarme por qué me tienen que gustar las
mujeres, qué coño tendrán... hasta qué punto es
racional que me gusten y por qué tiene que ser así. La única respuesta que encuentro para esto es que no, no hay racionalidad alguna, somos
animales y como animales nos comportamos en estos menesteres, y cualquier
argumento que se pueda dar para defender lo contrario no es más que un
burdo intento por cubrir con un halo de racionalidad algo que nunca lo ha sido ni lo será jamás.
Por otra parte, las pocas chicas que me siguen
algo el rollo, no me producen
atracción alguna, a pesar de todo lo anteriormente dicho, y creo que es porque tengo
miedo, miedo de fracasar de nuevo. Este es otro factor a tener en cuenta, y no sé hasta qué punto me influye.
Joder, es todo tan jodidamente
confuso y contradictorio que me da verguenza expresarlo, y más en los términos en que lo hago, hablando de "chicas" y no de "
personas", por ejemplo, como si fueran algo material... y además me suena
horrible.
Después de decir todo esto, que es lo que siento siempre, pero no como me siento siempre, estoy mucho mejor. Hasta la próxima entrada.