Thursday, May 19, 2011

19-20

Hace cuatro años escribí una entrada, muy corta y muy ñoña sobre algo que no ocurrió una noche como hoy. Una de las pocas entradas alegres de este blog, que algún día pensé serían más. Pero no voy a poder repetirla ahora, ya me gustaría a mí.
Hoy, como ayer, y antes de ayer me he estado manifestando en Sol con amigos de la universidad, y me he sentido un extraño con determinada gente que antes estaba muy cercana... noto que me repito.
Pero el caso es que me siento fatal por ello pues no sé que decir y me quedo callado y quizá eso alimente el motivo por el que quiera que esa gente está apática conmigo. Ya les dije que sentía las cuatro burradas que pude decir en un momento y que les echaba de menos, pero parece que lo primero pesa más que lo segundo.

...También iba a decir que mi fama de borde, bien merecida, y que se me recuerda cada dos por tres (por si no fuera consicente de ello) viene del trato despectivo que siempre ha tenido mi querido padre conmigo (en la intimidad, porque de cara a terceros hay que dar buena imagen, que es lo importante) y yo automáticamente y de forma inconsciente reproduzco esto con las demás personas; además gracias a años de críticas y de hacerme sentir una mierda por el estres del trabajo y/o el tabaco y/o la mala hostia que también tenía mi abuelo, me cuesta horrores no sentirme fatal por lo que digo o hago, mirar a la gente a la cara, o simplemente intentar establecer una conversación con alguien a quien no conozco. Siento verguenza infinita y eso nunca lo he podido arreglar. Este año, por ejemplo, no he hecho un sólo amigo en la universidad, voy a clase y no hablo con nadie. Voy y vengo, sólo hago eso. Me siento cómodo porque no siento verguenza en ningún momento, pero claro, a la larga me carcome por dentro.
Y dicho esto, siendo hoy especialmente claro y elocuente, necesito alguien que sea capaz de pasar por alto todo lo anterior y de quererme, entonces olvidaré todo esto en gran parte y seré más feliz y mucho mejor persona. Lo sé porque hace cuatro años sentía algo así y efectivamente, así era.
Lo necesito mucho, porque no exagero si digo que me estoy muriendo por dentro. Será eso, o que tengo que volver al cipralex para ser más majo y la gente más maja conmigo.

Thursday, May 05, 2011

De la deriva, el hastío, la locura, y la autocomplacencia

Hace tiempo hice un pacto conmigo mismo -y de alguna manera con el resto mundo- para poder sobrellevar el mal rollo de ayer y de hoy, y durante un tiempo todo fue bastante bien.
Ése pacto se ha convertido hoy en día en una constante huída hacia delante, sin objetivo alguno, resbalandome los minutos, las horas y los días y echando de menos (novedad) cosas que objetivamente no fueron del todo buenas pero que sin embargo ahora añoro.
Y lo que es aún peor, o igual de malo al menos, son mis esporádicos desvaríos psicóticos y violentos en los que puedo ser tremendamente hiriente en lo personal y/o destructuvo en lo material. En los últimos 4 ó 5 meses he tenido ya unos cuantos episodios de este tipo, y cada vez son más frecuentes, cosa que me asusta.
También es cierto que desde un tiempo a esta parte, meses -no sé exactamente- mi ocio nocturno se basa exclusivamente en beber hasta límites insospechados, fumar como tres personas juntas y poco más.
Preguntándome si se me ha ido de las manos o no la respueta parece evidente, y a los ojos de los que pasan tiempo conmigo está. Sin embargo creo que no es una pérdida de control total, aunque de seguir así mucho tiempo supongo que lo terminará siendo. Me rodean ejemplos de la mierda en la que se acaba de esta manera.
Bebo para olvidar, para intentar encontrar ese nosequé de mis quince años y para no caer en esa tremenda ansiedad que sigue ahí, escondida. En realidad queda trasladada; a todo lo que bebo y a la compulsión con lo que lo hago
Sin embargo, mi ya de por sí deteriorada autoestima sigue derrumbándose y los miedos ocultos de siempre vuelven por primavera para joderme la vida mientras la gente se quiere, se ama, y va por las tardes a dar paseos a pesar de las alergias y las tormentas. Les odio porque me gustaría tener ganas de hacer cosas así, y como siempre, tener con quién hacerlo. Pero no hay nadie, creo.
Perdido el contacto con gente de clase que otrahora fueron bastante amigos me da miedo acercarme en un momento como este y buscar ayuda en ellos. Me parece rastrero por mi parte y por eso no les digo nada. Con otra gente, que sin embargo puede estar más cercana, no me apetece hablar nada de esto con ellos. Quizá sea porque parte de mi enorme frustración actual tenga que ver con la gente que he dejado de ver y de tratar. Que es mucha dentro de la poca gente con la que me relaciono.
También tengo que admitir que no, a pesar de mis intentos para evitarlo, para evadirme, el hecho de necesitar una chica que me quiera algo sigue siendo algo central en mi vida, aunque a ratos no me lo parezca.
No quiero una novia para depender de ella, ni un rollo para echar polvos las 24h del día, ni una mezcla de ambas cosas. Me da igual lo que sea, con tal de que sea algo y esa persona me aprecie más allá de la amistad, aunque sea una tarde (preferiblemente más). Sí, estoy tremendamente desesperado, qué le voy a hacer.
Cuando esto ocurra, espero que se lleve parte de este mal rollo para siempre, me convierta automáticamente en una persona un poco más feliz y sin este déficit tan jodido que tanto me arruina la existencia.
Pero no creo que ocurra. Mi esfuerzo por evitar acabar amando a alguien ha traido sus frutos, de hecho ha funcionado demasiado bien haciendo que caiga en la más profunda de las misoginias, me temo. Sólo me apetece follar, por ejemplo, cuando estoy borracho. El resto del tiempo no hago más que cuestionarme por qué me tienen que gustar las mujeres, qué coño tendrán... hasta qué punto es racional que me gusten y por qué tiene que ser así. La única respuesta que encuentro para esto es que no, no hay racionalidad alguna, somos animales y como animales nos comportamos en estos menesteres, y cualquier argumento que se pueda dar para defender lo contrario no es más que un burdo intento por cubrir con un halo de racionalidad algo que nunca lo ha sido ni lo será jamás.
Por otra parte, las pocas chicas que me siguen algo el rollo, no me producen atracción alguna, a pesar de todo lo anteriormente dicho, y creo que es porque tengo miedo, miedo de fracasar de nuevo. Este es otro factor a tener en cuenta, y no sé hasta qué punto me influye.
Joder, es todo tan jodidamente confuso y contradictorio que me da verguenza expresarlo, y más en los términos en que lo hago, hablando de "chicas" y no de "personas", por ejemplo, como si fueran algo material... y además me suena horrible.

Después de decir todo esto, que es lo que siento siempre, pero no como me siento siempre, estoy mucho mejor. Hasta la próxima entrada.