Me estoy mal acostumbrando a asimilar poco a poco el no tener ninguna motivación para hacer nada de lo que hago. ¿Era eso lo que en algún momento me dio por llamar deriva? ¿Dejarse llevar? Por momentos tengo la sensación de que esto se complica más y más y no tengo la menor idea de qué hacer. Siento como si me pudiera derrumbar en cualquier momento, y de verdad que estoy sobre la línea misma. Hoy me ha dado un ataque de rabia -que son cada día más habituales- y poco me ha faltado para empezar a destruir la vajilla entera. Mi percepción temporal se ha alterado y ya no siento que sea Septiembre, Octubre, o Noviembre. Tampoco disfruto el otoño, que era mi estación favorita. Ha llovido seis dias seguidos, pero ya no siento nada cuando veo llover. Ni siquiera me he perdido en la montaña para hacer fotos como me gustaría haber hecho.
Para lo que he quedado. Hay que joderse. Para sentirme avergonzado constantemente, para hacer daño a gente que no se lo merece y para ser la persona más aburrida de mi generación. Nunca quise nada de esto. Si me odio no es porque me sienta mal conmigo mismo (lo cual ocurre de vez en cuando) sino porque no comprendo por qué sigo nadando en la misma mierda que siempre. Quizá sea porque no tengo ni idea de cómo tomarme la vida de otra forma, tal como hace la mayoría de la gente.
Menos mal que de momento uno se puede poner hasta el culo de marihuana y dejar de pensar en esto. Y luego me llaman yonqui. Si de algo soy un yonqui, no creo que sea precisamente de esto.
Wednesday, October 25, 2006
Tuesday, September 05, 2006
Exámenes
Hoy he tenido un sueño horrible, y como es habitual cuando esto me pasa, ya estoy triste desde por la mañana. El caso es que ha sido un sueño rarísimo pues mezclaba muchas cosas en apariencia totalmente diferentes, pero que sin embargo guardan algo en común: son mis miedos.
Primero he empezado soñando con mi examen de mañana: Llegaba al aula, me entregaban la hoja con las preguntas e inmediatamente me daba cuenta de que no sabía nada de nada. Y me he agobiado. Como cabía de esperar, en la corrección justo después del examen (¡Ya podían hacer eso de verdad y no tenerte tres semanas esperando!) había suspendido. Entonces me he despertado, he levantado la cabeza hacia la ventana y he visto que aun era de noche. Bueno, a seguir durmiendo.
Lo que he soñado a continuación ha sido peor aún si cabe: estaba en la esquina de 'la corrobla' (un solar en la plaza de mi pueblo) y te veía con alguien de la mano. Vestía camiseta verde y vaqueros, y francamente me sonaba a alguien pero no sabría decir quien. Lógicamente, era tu novio. Yo te miraba y tú desviabas la mirada hacia el kiosco. Fin de la historia.
He levantado la cabeza, y ya despierto, me he cabreado conmigo mismo ¿¡Por qué sueño estas cosas!? Parecía algo tan real que me han dado escalofríos. Esto evidencia de alguna manera que, al contrario de lo que llegué a creer en algún momento, estoy lejos de superar esto. Por consiguiente, sigue lloviendo; seguramente tú tenías razón y el sol sea más bonito que la lluvia. Y te echo mucho de menos, aunque me repita.
Primero he empezado soñando con mi examen de mañana: Llegaba al aula, me entregaban la hoja con las preguntas e inmediatamente me daba cuenta de que no sabía nada de nada. Y me he agobiado. Como cabía de esperar, en la corrección justo después del examen (¡Ya podían hacer eso de verdad y no tenerte tres semanas esperando!) había suspendido. Entonces me he despertado, he levantado la cabeza hacia la ventana y he visto que aun era de noche. Bueno, a seguir durmiendo.
Lo que he soñado a continuación ha sido peor aún si cabe: estaba en la esquina de 'la corrobla' (un solar en la plaza de mi pueblo) y te veía con alguien de la mano. Vestía camiseta verde y vaqueros, y francamente me sonaba a alguien pero no sabría decir quien. Lógicamente, era tu novio. Yo te miraba y tú desviabas la mirada hacia el kiosco. Fin de la historia.
He levantado la cabeza, y ya despierto, me he cabreado conmigo mismo ¿¡Por qué sueño estas cosas!? Parecía algo tan real que me han dado escalofríos. Esto evidencia de alguna manera que, al contrario de lo que llegué a creer en algún momento, estoy lejos de superar esto. Por consiguiente, sigue lloviendo; seguramente tú tenías razón y el sol sea más bonito que la lluvia. Y te echo mucho de menos, aunque me repita.
Wednesday, August 16, 2006
Agosto por la mañana
Hoy me he levantado con la peor de las resacas: la de los porros, la tristeza. Sin darme cuenta, me he empezado a sentir mal gradualmente pensando en cosas que ocurrieron hace casi seis meses y me he puesto a llorar como un gilipollas. Lloro porque no hago más que hacerme daño. A ti también te lo hago y eso me jode más. A veces te echo muchísimo de menos. Otros ratos no siento nada de nada. Ójala esta historia acabe ya.
Tuesday, July 04, 2006
Julio
Hacía ya muchos años que a fecha de hoy no estaba fuera de Madrid. De crio siempre iba a la playa la primera semana de Julio; he estado en varios lugares, pero básicamente recuerdo con mayor claridad dos de ellos, por distintas motivos: Mojácar y Jávea. En éste último fue el lugar donde vi el mar por última vez, hace ya cinco años -eso sí, sin contar desde un avion camino de Londres-. En Mojácar pase seis veranos y con ellos me quedo.La verdad es que me gusta la playa, pero no el bullicio de los grandes destinos turísiticos "typical spanish" como Benidorm, Salou, Torrevieja... y tantos otros millones de pueblos y ciudades del litoral -a cual más hortera- que son carne de viajes del inserso y de fiestas multitudinarias de gente jóven y música electrónica. Lo cierto es que nunca he estado en ningún sitio de esos, ni falta que hace.
Resulta paradógico que diga esto, cuando Jávea sea prácticamente lo mismo, aunque a menor escala.
E incluso Mojácar. Sin embargo, la primera vez que fui, hace ya casi quince años, era un sitio diferente. Fue un reducto del movimiento hippy en España, sembrado de enormes playas de arena y rocas, pero no rocas puntiagudas de las que hacen daño al pisarlas sino de cantos rodaos, como los de la garganta de Gavilanes. Playas en las que no escuchaba más que el suave acariciar del mar en la orilla y como quiera que se llame el sonido que emiten las gaviotas. A veces se intuía en el viento alguna canción de Janis Joplin, que sonaba lejana como evocando tiempos ya pasados en aquella playa. Si uno se adentraba en ella, no se podía ver más alma que la de uno mismo a lo largo de toda la extensión de arena, encajonada dentro de una especie de valle y rodeada de vegetación típicamente desértica. Al avanzar por la playa con el mar a tu izquierda había un chiringuito, que no se si seguirá allí, fabricado con cáñamo; de hecho no es el típico chiringuito al uso, pues realmente estaba en medio de la nada. No había carretera, sólo un pequeño camino de tierra. Tampoco se podía ver ninguna casa si uno giraba sobre sí mismo. El dueño del garito en cuestión era un inglés de unos sesenta y tantos, con una larga barba blanca y tez morena, que decía que Hendrix aún vivía mientras apuraba el porro al que siempre estaba ligado.
Un poco más al norte, pero no muy lejos de allí, está el pueblo de Mojácar, enclavado en el vertice descendente de una especie de sierra a un par de kilómetros de la costa. Una parte del pueblo mira al mar, la otra a la montaña, y una tercera a la planicie que se extiende tierra adentro, plagada de huertas y cultivos de secano. El pueblo es casi enteramente peatonal, pues sus calles son estrechas como corresponde con su arquitectura árabe, que ha sido respetada. Todo está en cuesta, prácticamente sólo la plaza del pueblo es llana. Ésta tiene un enorme balcón desde el que se divisa la zona de la planicie bajo el pueblo. Los atardeceres desde allí son los más bonitos que he visto en mi vida.
La línea de costa adyacente al pueblo tampoco era tan horrible. Ni siquiera había paseo marítimo. Sólo arena y una carretera, rodeada de casas bajas, pero de arquitectura típica. Sólo un par de hoteles afeaban la silueta de la playa y la sierra.
Guardo enorme cariño a toda esta zona. Quizá sólo guarde cariño a los recuerdos, pues ahora todo aquello está sembrado de hoteles de 10 plantas, campos de golf y urbanizaciones que se pierden en la línea del horizonte. El hippy que escuchaba a Janis Joplin seguramente estará muerto y el chiringuito tendrá el techo caido, o estara sembrado de palmeras, cactus y demás plantas de la zona. Y donde no había más que paz y plantas de marihuana, ahora hay urbanizaciones de lujo.
En fin, la raza humana es así de gilipollas. Pasamos una apisonadora por encima de lo realmente bueno, o lo tiramos a la basura en beneficio de lo que algunos llaman progreso -me rio yo del progreso- y bienestar, que a menudo no son más que cosas superfluas. Piscinas, merecedes, campos de golf. A la mierda.
Ya habrá una segunda parte.
Besos Neu, tú eres la única que lees esta mierda.
Thursday, June 01, 2006
Día de viento 2
Desde hace aproximadamente un par de días hace un viento intensísimo, que retuerce mi persiena dentro de sus guías y hace que no me pueda dormir del todo bien por culpa del ruido. También se oye, de fondo, un silbido que proviene del hueco de la ventana. La verdad es que no se por qué está abierta. No será ni siquiera un centímetro pero se nota el frío de la calle, que según leo en el termómetro, son 14,7º. Frío, ¿no? Al fin y al cabo, estamos en Junio, y a pesar de que son las doce y veinticinco de la madrugada es demasiado fresco para el final de la primavera.Acabo de cerrarla del todo. Llevaba así varios días, incluso a principio de semana, cuando hacía calor. Y ¡qué calor pasé!, dios mío, todo por la famosa invasión de mariposas gamma que no me dan tregua ni siquiera por las mañanas. La semana pasada cometí la imprudencia de abrir la ventana a la mitad y en media hora se colaron seis. Menos mal que mi gato se las come, porque después de dar el coñazo un rato, se quedan paradas en un rincón partiéndose la caja del menda, que no es capaz de expulsarlas de la habitación ni de matarlas. Esto es paraplejia y lo demás son tonterías.
Hoy he visto algo curioso en una película de La 2. Salía un tipo que era policía -al cual le había dejado la novia- que estaba empeñado en comprar algo que caducara el día de su aniversario. Además de no encontrarlo, el encargado de la tienda al que le pregunta le manda a la mierda, pero eso sí, le da una caja entera de latas de conserva caducadas. Mientras las examina una a una esperando encontrar la dichosa fecha, hace un paralelismo tan interesante como estúpido entre el amor y la comida. Allá va:
"Todo caduca tarde o temprano en esta vida: Los calamares, el pez espada, los pimientos, el amor... Me pregunto si habrá alguna cosa que no caduque en este mundo"
Así escrito la verdad es que es una mierda, pero cuando lo he oido me ha tocado la fibra sensible. Es una lástima que ahora no lo vea tan bien, creo que quien pueda leer esto no sea capaz de sentir lo que yo he sentido al oirlo. Lástima, por que las cosas son siempre más puras, fáciles y desnudas de terceras cosas cuando las pienso que cuando las escribo. De hecho, el resultado del paso de las ideas de la mente al papel me produce asco. De verdad. Lo mismo ocurre con las cosas que digo cuando no se trata de nada espontáneo o intrascendente.
Dicho todo esto, no quiero hacer referencias a nadie (léase Vero) porque no es necesario. Supongo que lo más difícil ya ha pasado aunque todavía quedan algunos cabos sueltos. En cualquier caso, no es nada que ella pueda remediar, pues son problemas únicamente míos.
Una vez aclarado este punto, sólo puedo decir que ando sumido en la más profunda de las indiferencias ante todo aspecto de la vida. Ésto no es otra cosa que nuestra amiga la deriva. En fín, tengo tantos problemas conmigo mismo que es mejor no afrontarlos todos de golpe, porque salgo perdiendo. Esto ocurre cuando me abro a los demás. En teoría es una vía cojonuda, pero estoy tan despojado de convicciones fuertes y arraigadas que hagan las veces de coraza que los sentimientos están a flor de piel. Así, cualquier malentendido o incluso el más absurdo de los comentarios me hiere. Mejor dicho alimenta; alimenta esa parte irracional de mí que no me quiere y de la que yo no quiero ser partícipe por muy inverosímil que resulte. Lo único que me ha traido han sido lágrimas, y como dijo Kutxi, uno está muy gordo como para andar haciendo el gilipollas.
Wednesday, April 05, 2006
Medianía
Entre el cabreo, la aparente euforia, y la tristeza. Así sigue mi vida.
Que triste es que no pueda contar nada de esto a nadie. Y que a la persona que me importa por encima de las demás le haga daño leer lo que escribo; pues es inútil negar que al menos parte de esto no va dirigido a ella.
Además se que me repito; es lo que tiene una vida monótona. Me levanto por las mañanas sin ningún tipo de motivación, sólo le pido a los días que pasen sin pena ni gloria. Para mí es muy difícil sentirme bien por un periodo prolongado de tiempo, así que soy realista y prefiero la monotonía. Sólo pido no sentirme peor conmigo mismo, pero es difícil que esto no ocurra cuando el problema lo llevas dentro.
Sabes, nunca he odiado a mis amigos, aunque mucho me haya quejado. Me jode su rollo cuando nos juntamos en el pueblo, porque es super alienante. Lo peor es que no me puedo despegar de él... fumar y fumar y beber y beber. Y reírse de los demás. Como comprenderás soy una persona tan débil que cualquier comentario puede hacerme sentir fatal. Es una pena, pero así son las cosas. En uno de los momentos más amargos que recuerdo, me recordaste que mis amigos son geniales, como recriminándome algo. Pero ya ves que todo tiene una explicación.
Las cosas que siento no corresponde normalmente a pensamientos racionales. Es una gran suerte tener amigos y familia y no haber nacido en Mogadiscio. Estos son motivos suficientes como para ser feliz y tener algo en que apoyarte en los momentos malos, pero por desgracia, aunque así lo pienso, pero así NO lo siento. Pensar en estas cosas cuando estoy depre no me hace sentir mejor, sino más bien al contrario; creo que me he portado bastante mal con mi familia y con mis amigos, por no decir contigo. Y con el mundo, mejor ni te cuento.
Me siento tan inferior a tí que no puedo evitar sentirme totalmente inútil cuando pienso que es normal que no quieras estar conmigo. Eso no sería tan grave si no fuera porque me siento inferior con respecto a la mayoría de la gente. Sigue sin ser algo que responda a un pensamiento del todo racional, pero al final de tanto pensarlo, lo termino racionalizando. A veces me indigno, como dices tú, y me siento por encima de la gente, lo cual tampoco es nada bueno, pues al final me hace sentir fatal. Es en esos momentos cuando hago daño a la gente, como a tí con los esemeses. Cuando estoy triste creo que no soy capaz de hacer daño a nada ni a nadie (que normalmente es el 70% del día). No soy psiquiatra, pero creo que tengo un trastorno maniaco-depresivo. Por lo que he leido, mi estado de ánimo se aproxima peligrosamente a ese patrón.
Muchas veces me he abandonado a mi mismo para acabar peor y así poder dar pena a los demás, porque a veces siento que es lo único positivo que la gente puede sentir respecto a mí. Ahora lo pienso y me hace sentir culpable, por ser tan patético. A veces todo se vuelve claro; puedo sacar conclusiones rápidamente y arreglarlo todo en dos minutos: Son esos momentos cuando aprovecho y escribo aquí. Pero tarde o temprano mi depre regresa y volvemos al principio.
Es una jaula, y creo estar atrapado en todo esto. Ahora me siento enormemente triste porque sabiendo todo lo que acabo de contar, no creo que nadie tenga narices como para compartir su vida conmigo. Y no significa otra cosa que seguir sólo y aislado.
Que triste es que no pueda contar nada de esto a nadie. Y que a la persona que me importa por encima de las demás le haga daño leer lo que escribo; pues es inútil negar que al menos parte de esto no va dirigido a ella.
Además se que me repito; es lo que tiene una vida monótona. Me levanto por las mañanas sin ningún tipo de motivación, sólo le pido a los días que pasen sin pena ni gloria. Para mí es muy difícil sentirme bien por un periodo prolongado de tiempo, así que soy realista y prefiero la monotonía. Sólo pido no sentirme peor conmigo mismo, pero es difícil que esto no ocurra cuando el problema lo llevas dentro.
Sabes, nunca he odiado a mis amigos, aunque mucho me haya quejado. Me jode su rollo cuando nos juntamos en el pueblo, porque es super alienante. Lo peor es que no me puedo despegar de él... fumar y fumar y beber y beber. Y reírse de los demás. Como comprenderás soy una persona tan débil que cualquier comentario puede hacerme sentir fatal. Es una pena, pero así son las cosas. En uno de los momentos más amargos que recuerdo, me recordaste que mis amigos son geniales, como recriminándome algo. Pero ya ves que todo tiene una explicación.
Las cosas que siento no corresponde normalmente a pensamientos racionales. Es una gran suerte tener amigos y familia y no haber nacido en Mogadiscio. Estos son motivos suficientes como para ser feliz y tener algo en que apoyarte en los momentos malos, pero por desgracia, aunque así lo pienso, pero así NO lo siento. Pensar en estas cosas cuando estoy depre no me hace sentir mejor, sino más bien al contrario; creo que me he portado bastante mal con mi familia y con mis amigos, por no decir contigo. Y con el mundo, mejor ni te cuento.
Me siento tan inferior a tí que no puedo evitar sentirme totalmente inútil cuando pienso que es normal que no quieras estar conmigo. Eso no sería tan grave si no fuera porque me siento inferior con respecto a la mayoría de la gente. Sigue sin ser algo que responda a un pensamiento del todo racional, pero al final de tanto pensarlo, lo termino racionalizando. A veces me indigno, como dices tú, y me siento por encima de la gente, lo cual tampoco es nada bueno, pues al final me hace sentir fatal. Es en esos momentos cuando hago daño a la gente, como a tí con los esemeses. Cuando estoy triste creo que no soy capaz de hacer daño a nada ni a nadie (que normalmente es el 70% del día). No soy psiquiatra, pero creo que tengo un trastorno maniaco-depresivo. Por lo que he leido, mi estado de ánimo se aproxima peligrosamente a ese patrón.
Muchas veces me he abandonado a mi mismo para acabar peor y así poder dar pena a los demás, porque a veces siento que es lo único positivo que la gente puede sentir respecto a mí. Ahora lo pienso y me hace sentir culpable, por ser tan patético. A veces todo se vuelve claro; puedo sacar conclusiones rápidamente y arreglarlo todo en dos minutos: Son esos momentos cuando aprovecho y escribo aquí. Pero tarde o temprano mi depre regresa y volvemos al principio.
Es una jaula, y creo estar atrapado en todo esto. Ahora me siento enormemente triste porque sabiendo todo lo que acabo de contar, no creo que nadie tenga narices como para compartir su vida conmigo. Y no significa otra cosa que seguir sólo y aislado.
Tuesday, March 21, 2006
Para tí, que eres jóven
Hoy no estoy tan triste. Eso no significa necesariamente que esté contento, pero ya es algo. Me alegra pensar que quizá sea porque en algún momento se ha solidificado una base sobre la que ahora puedo construir algo. Para que luego alguno diga que soy ultra-negativo.
Seguramente te estarás dando cuenta que ya no hablo nada contigo. Pero nada de nada. A lo mejor piensas que soy egoísta por hacerlo después de que me dijeras que no puede haber nada entre nosotros. Lo pienso, básicamente, porque antes estaba todo el santo día dándote la vara con toquecitos y esemeses a tu móvil. Pero créeme, no es desinterés.
Ya sabes lo que te aprecio como persona (al margen de lo otro), y eso no va a cambiar aunque deje de tratarte un tiempo. Me encantaría hablar contigo todos los días, pero si lo hiciera me sentiría peor, y estoy muy gordo como para andar haciendo el gilipollas. Pero claro, hay que tener en cuenta que esta situación es temporal. Lo paso mal según se esfuman los días y no se nada de tí. Y paradógicamente, se que si te veo se me hará un gran nudo en el estómago.
Ni contigo ni sin tí. Nada nuevo bajo el sol, porque esta situiación ya la he vivido anteriormente. Ya he tenido ésta misma fobia, así que espero que lo entiendas. Necesito tiempo, como ya te dije vía esemese.
Seguramente ni siquiera pienses en esto. Por eso creo que es mejor para tí que para mí que te deje de tratar un tiempo.
Y el sol sigue sin ser más bonito que la lluvia.
Seguramente te estarás dando cuenta que ya no hablo nada contigo. Pero nada de nada. A lo mejor piensas que soy egoísta por hacerlo después de que me dijeras que no puede haber nada entre nosotros. Lo pienso, básicamente, porque antes estaba todo el santo día dándote la vara con toquecitos y esemeses a tu móvil. Pero créeme, no es desinterés.
Ya sabes lo que te aprecio como persona (al margen de lo otro), y eso no va a cambiar aunque deje de tratarte un tiempo. Me encantaría hablar contigo todos los días, pero si lo hiciera me sentiría peor, y estoy muy gordo como para andar haciendo el gilipollas. Pero claro, hay que tener en cuenta que esta situación es temporal. Lo paso mal según se esfuman los días y no se nada de tí. Y paradógicamente, se que si te veo se me hará un gran nudo en el estómago.
Ni contigo ni sin tí. Nada nuevo bajo el sol, porque esta situiación ya la he vivido anteriormente. Ya he tenido ésta misma fobia, así que espero que lo entiendas. Necesito tiempo, como ya te dije vía esemese.
Seguramente ni siquiera pienses en esto. Por eso creo que es mejor para tí que para mí que te deje de tratar un tiempo.
Y el sol sigue sin ser más bonito que la lluvia.
Wednesday, March 01, 2006
Autocrítica 2
Creo que es preciso, de nuevo, aclarar otra serie de cuestiones que pueden dar lugar a interpretaciones equivocadas y/o malentendidos:
1º- Ha pasado casi un año y sigo sin tener ni puta idea de escribir, y además, mi ortografía ha ido a peor (aún).
2º- Los últimos posts de 2005 corresponden a momentos muy concretos. Me explico:
Si os fijáis, aunque no está puesto explícitamente; los posts referentes a Bea fueron escritos después de ciertos momentos más o menos traumáticos. Hay que tener en cuenta que atravesaba ciertas crisis en mi relación con ella por diversos factores propios y extraños, y era en esos momentos cuando la única manera de desahogarme consistía en escribir aquí.
Quiero decir que tales posts no son del todo representativos, pues sentía muchas más cosas de las que escribía.
En los posts de la primera mitad de 2005, sin embargo, trato de manera más directa la rutina del día a día y no tanto los sentimientos puntuales, que son la tónica general en la segunda parte del año. Si no he vuelto a escribir acerca de lo primero es porque está todo contado acerca de 'la deriva' y la dejadez que inundan mi vida.
Una vez contado todo lo anterior, puedo pasar a decir ciertas cosas que son intrínsecas a la situación que ambos vivimos. Hablo de los errores. Pero empecemos por el principio.
Si tuviera que describir mi personalidad con un sólo término, me referiría sin duda a la inestabilidad emocional. Ése es mi principal problema. Hablar de los factores que dan lugar a dicha inestabilidad es hablar de lo que tantas veces he repetido en este blog, que no es otra cosa que mi personalidad autodestructiva a causa de mi baja autoestima. Aunque bien es cierto que las 3 cosas conforman un triángulo. O mejor aún, un círculo. Un círculo vicioso, pues todo es causa y a la vez consecuencia de todo lo demás. O eso, o no soy capaz de determinar dónde está el principio del ovillo.
Dicho esto, me corroe la conciencia no haber tenido claro que tú eres la persona más maravillosa que he conocido nunca, y que no deseo otra cosa que estar junto a tí. Lo chungo es que lo supe desde el principio, pero cuando empezamos no me sentía seguro contigo. Tenía miedo a implicarme demasiado y que tú no me correspondieses, porque eso es una derrota, una pérdida en cierto modo. Y cuando tu vida avanza por un camino que tú no has definido, las derrotas cada vez duelen más y más, pues no sabes de dónde rehacer el camino. Esta es mi dinámica acutal.
Cuando tú realmente te comprometiste, mi mente y mi corazón estaban tan cegados por embrollos sin ningún sentido que ya era tarde, y yo ya no era capaz de asimilarlo. De asimilarlo a tiempo. Porque ahora sí he asimilado todo. Y se que me quisiste. Y yo no te engañé, pues también te quise, pero tenía miedo.
Ahora te quiero y tú no me quieres, o tienes miedo también. Ojala tuvieras miedo, porque eso se puede arreglar. Si no me quieres, no me queda más remedio que pudrirme. Por lo menos un tiempo, hasta que la rutina y lo que yo llamo 'deriva' aplasten todo esto. No es más que una reacción de autodefensa, para no hacerme tanto daño. Lo malo es que esto nunca se olvida del todo, y queda ahí. Tengo demasiadas cicatrices de éstas, y temo que algún día se abran todas y me desangre, pues ya ha habido amagos. Por suerte sé que cura todo esto: la felicidad. Porque, a pesar de parecer una persona negativa, siempre quise ser libre, no complicarme, y afrontar todo con una sonrisa. Pero falta algo para que todo esto funcione.
No quiero que llores ni con este mensaje (que parece un telegrama, porque lo he intentado racionalizar al máximo) ni con el anterior, que es más triste. A pesar de que tengo miedo y estoy bastante desesperado, tú eres libre, y si no me quieres yo no puedo obligarte. Quizá esté siendo un poco hipócrita con todo esto, porque sé que te sientes mal. Yo no lo pretendo, porque para mí eres lo más importante. Pero necesito contarte todo esto, precisamente por eso.
Un besillo.
1º- Ha pasado casi un año y sigo sin tener ni puta idea de escribir, y además, mi ortografía ha ido a peor (aún).
2º- Los últimos posts de 2005 corresponden a momentos muy concretos. Me explico:
Si os fijáis, aunque no está puesto explícitamente; los posts referentes a Bea fueron escritos después de ciertos momentos más o menos traumáticos. Hay que tener en cuenta que atravesaba ciertas crisis en mi relación con ella por diversos factores propios y extraños, y era en esos momentos cuando la única manera de desahogarme consistía en escribir aquí.
Quiero decir que tales posts no son del todo representativos, pues sentía muchas más cosas de las que escribía.
En los posts de la primera mitad de 2005, sin embargo, trato de manera más directa la rutina del día a día y no tanto los sentimientos puntuales, que son la tónica general en la segunda parte del año. Si no he vuelto a escribir acerca de lo primero es porque está todo contado acerca de 'la deriva' y la dejadez que inundan mi vida.
Una vez contado todo lo anterior, puedo pasar a decir ciertas cosas que son intrínsecas a la situación que ambos vivimos. Hablo de los errores. Pero empecemos por el principio.
Si tuviera que describir mi personalidad con un sólo término, me referiría sin duda a la inestabilidad emocional. Ése es mi principal problema. Hablar de los factores que dan lugar a dicha inestabilidad es hablar de lo que tantas veces he repetido en este blog, que no es otra cosa que mi personalidad autodestructiva a causa de mi baja autoestima. Aunque bien es cierto que las 3 cosas conforman un triángulo. O mejor aún, un círculo. Un círculo vicioso, pues todo es causa y a la vez consecuencia de todo lo demás. O eso, o no soy capaz de determinar dónde está el principio del ovillo.
Dicho esto, me corroe la conciencia no haber tenido claro que tú eres la persona más maravillosa que he conocido nunca, y que no deseo otra cosa que estar junto a tí. Lo chungo es que lo supe desde el principio, pero cuando empezamos no me sentía seguro contigo. Tenía miedo a implicarme demasiado y que tú no me correspondieses, porque eso es una derrota, una pérdida en cierto modo. Y cuando tu vida avanza por un camino que tú no has definido, las derrotas cada vez duelen más y más, pues no sabes de dónde rehacer el camino. Esta es mi dinámica acutal.
Cuando tú realmente te comprometiste, mi mente y mi corazón estaban tan cegados por embrollos sin ningún sentido que ya era tarde, y yo ya no era capaz de asimilarlo. De asimilarlo a tiempo. Porque ahora sí he asimilado todo. Y se que me quisiste. Y yo no te engañé, pues también te quise, pero tenía miedo.
Ahora te quiero y tú no me quieres, o tienes miedo también. Ojala tuvieras miedo, porque eso se puede arreglar. Si no me quieres, no me queda más remedio que pudrirme. Por lo menos un tiempo, hasta que la rutina y lo que yo llamo 'deriva' aplasten todo esto. No es más que una reacción de autodefensa, para no hacerme tanto daño. Lo malo es que esto nunca se olvida del todo, y queda ahí. Tengo demasiadas cicatrices de éstas, y temo que algún día se abran todas y me desangre, pues ya ha habido amagos. Por suerte sé que cura todo esto: la felicidad. Porque, a pesar de parecer una persona negativa, siempre quise ser libre, no complicarme, y afrontar todo con una sonrisa. Pero falta algo para que todo esto funcione.
No quiero que llores ni con este mensaje (que parece un telegrama, porque lo he intentado racionalizar al máximo) ni con el anterior, que es más triste. A pesar de que tengo miedo y estoy bastante desesperado, tú eres libre, y si no me quieres yo no puedo obligarte. Quizá esté siendo un poco hipócrita con todo esto, porque sé que te sientes mal. Yo no lo pretendo, porque para mí eres lo más importante. Pero necesito contarte todo esto, precisamente por eso.
Un besillo.
Sunday, February 26, 2006
Recuerdo
Ahora recuerdo.
Recuerdo aquel 9 de Octubre, y el amanecer en los tejados del pueblo. También aquella sensación tan extraña cuando fuimos andando a tu casa cogidos de la mano. Recuerdo el primer beso que me diste. Y también el último. Recuerdo esa sensación de libertad en el alma y aquella felicidad absoluta que sentí de la plaza a mi casa. Recuerdo aquellos mensajes en el móvil en los que el cariño y el amor sobrepasaron toda mi capacidad de asimilación, y me sentí un extraño. Extraño, sí. Porque se hizo raro que las tardes de domingo no me sintiera sólo. Y eso que nunca fuimos al cine, a pesar de que siempre me lo decías. Recuerdo aquella tarde en el sofá de tu casa. Recuerdo aquella faringitis a raíz de estar en la calle pasando frío contigo. Recuerdo que pensaba que no me hubiera importado estar malo una semana más, porque había merecido la pena. Recuerdo que gracias a tí, y a esa faringitis, dejé de fumar.
Y también recuerdo aquella extraña mañana del 20 de Noviembre cuando me dijiste que me habías escrito algo, que no era otra cosa sino el fin. Tambíen aquel fin de semana que viniste a mi casa, y cómo te dormiste en mi hombro. Y aquella nota escrita en papel de cocina, que todavía conservo. Recuerdo todas esas noches en La Tahona en las que apenas nos hablábamos nada. Y cuando cambió tu tono de voz al saludarme, y también el mío. Recuerdo cuando lloré y sentí náuseas al verte encerrarte en el baño con él. Y aquel mensaje que está grabado a fuego en mi mente que decía algo así como que anhelabas que te quisiese desesperadamente, como a Bea. Ya ha ocurrido. Lástima que estemos en Febrero, y no en Noviembre. Ahora recuerdo. Recuerdo que ninguna de estas cosas las voy a poder olvidar.
Ahora, mientras entre lágrimas escribo esto, estoy seguro. Te quiero, Vero.
Recuerdo aquel 9 de Octubre, y el amanecer en los tejados del pueblo. También aquella sensación tan extraña cuando fuimos andando a tu casa cogidos de la mano. Recuerdo el primer beso que me diste. Y también el último. Recuerdo esa sensación de libertad en el alma y aquella felicidad absoluta que sentí de la plaza a mi casa. Recuerdo aquellos mensajes en el móvil en los que el cariño y el amor sobrepasaron toda mi capacidad de asimilación, y me sentí un extraño. Extraño, sí. Porque se hizo raro que las tardes de domingo no me sintiera sólo. Y eso que nunca fuimos al cine, a pesar de que siempre me lo decías. Recuerdo aquella tarde en el sofá de tu casa. Recuerdo aquella faringitis a raíz de estar en la calle pasando frío contigo. Recuerdo que pensaba que no me hubiera importado estar malo una semana más, porque había merecido la pena. Recuerdo que gracias a tí, y a esa faringitis, dejé de fumar.
Y también recuerdo aquella extraña mañana del 20 de Noviembre cuando me dijiste que me habías escrito algo, que no era otra cosa sino el fin. Tambíen aquel fin de semana que viniste a mi casa, y cómo te dormiste en mi hombro. Y aquella nota escrita en papel de cocina, que todavía conservo. Recuerdo todas esas noches en La Tahona en las que apenas nos hablábamos nada. Y cuando cambió tu tono de voz al saludarme, y también el mío. Recuerdo cuando lloré y sentí náuseas al verte encerrarte en el baño con él. Y aquel mensaje que está grabado a fuego en mi mente que decía algo así como que anhelabas que te quisiese desesperadamente, como a Bea. Ya ha ocurrido. Lástima que estemos en Febrero, y no en Noviembre. Ahora recuerdo. Recuerdo que ninguna de estas cosas las voy a poder olvidar.
Ahora, mientras entre lágrimas escribo esto, estoy seguro. Te quiero, Vero.
Sunday, January 29, 2006
Estrés
Es la una de la mañana. Dentro de algo más de 24 horas empiezo los exámenes. Y francamente, teniendo en cuenta que lo llevo un poco de culo, digo yo:
¿Es tarde para empezar a creer en Jesús de Nazareth?
Quizá al final acabe aprobando, pero ya no es eso. Resulta que desde que dejé el instituto mi rendimiento académico a ido de mal en peor. Y eso no es nunguna invención mía.
Más que a los resultados en sí, me refiero a la dinámica de estudio. Recuerdo que no hace mucho tiempo, -o quizás sí, pero me parece ayer- estudiaba con antelación; mal que bien llevaba los apuntes al día y en clase, lejos de aburrirme, participaba e incluso disfrutaba. Y no es que mi carrera no me guste... simplemente no encuentro la razón por la cual todo eso se ha ido a tomar por culo paulatinamente.
Alguno irá más allá y pensará que soy un vago, y en cierto modo, no estará equivocado. Pero por debajo de mi vagueza, subyace el hecho de que no me vea capacitado para rendir más. Y no deja de ser paradógico que por otro lado, siendo mínimamente racional, sepa que mi límite está muy por encima del nivel actual. Es un puto lío, y es lógico que no entendáis nada de nada, cuando ni yo mismo lo comprendo.
¿Es tarde para empezar a creer en Jesús de Nazareth?
Quizá al final acabe aprobando, pero ya no es eso. Resulta que desde que dejé el instituto mi rendimiento académico a ido de mal en peor. Y eso no es nunguna invención mía.
Más que a los resultados en sí, me refiero a la dinámica de estudio. Recuerdo que no hace mucho tiempo, -o quizás sí, pero me parece ayer- estudiaba con antelación; mal que bien llevaba los apuntes al día y en clase, lejos de aburrirme, participaba e incluso disfrutaba. Y no es que mi carrera no me guste... simplemente no encuentro la razón por la cual todo eso se ha ido a tomar por culo paulatinamente.
Alguno irá más allá y pensará que soy un vago, y en cierto modo, no estará equivocado. Pero por debajo de mi vagueza, subyace el hecho de que no me vea capacitado para rendir más. Y no deja de ser paradógico que por otro lado, siendo mínimamente racional, sepa que mi límite está muy por encima del nivel actual. Es un puto lío, y es lógico que no entendáis nada de nada, cuando ni yo mismo lo comprendo.
Subscribe to:
Posts (Atom)
