Wednesday, July 14, 2010

Cosas que dije

Hoy he leído esto, que aquí plasmo, en mi ansia infatigable por desmigar el pasado en pequeños trozos y poder sacar de cada uno de ellos algo de sabor para aliñar mi existencia que, a día de hoy, es tremendamente sórdida. Pero se me ha ido de las manos, y en este caso sólo he sentido el sabor agrio de la tristeza.
He llorado al leerlo, no me ha quedado otra. Por un momento he tenido una sensación horrible y repentina que me ha hecho recordar cosas ya olvidadas.
Puestos a ser sinceros; no he llegado a asimilar del todo lo que pasó hace casi dos años. No. Y no es que me quede enfado, ni envidia, ni amor, ni nada parecido. Pero no sé, es algo que está ahí enquistado y para mí sigue siendo un pensamiento recurrente -bastante más de lo que desearía- aunque por suerte con el tiempo voy olvidando la mitad de los detalles que ahora, al leer esto, he vuelto a recuperar.
No se si echo de menos la historia en sí, por las ilusiones que me generó, o el hecho de haberlo visto tan cerca tantas veces y al final acabar atravesado en mi pecho. Quizá lo que realmente eche de menos sea la emoción, en uno u otro sentido, que ahora no encuentro en nada ni en nadie.
También me hubiera gustado hablar de esto con ella tiempo después, pero no lo he hecho. Supongo que de alguna manera busco consuelo de algún tipo.
No hay que remover la mierda dicen, por cosas como esta.

Siento hacerte daño, pero mi vida no tiene ningún sentido. Esa es la razón por la que te envío una mierda de mensaje a estas alturas de la vida. Me he pasado los tres últimos años de ella pensando en tí a diario. En qué debería hacer o decir para gustarte. En qué estarías haciendo. En si estarías alegre o no. He soñado mucho contigo. He llorado a diario.

No hay palabras para expresar lo que siento, supongo que podría decir cualquier cosa pero da igual. Tampoco me sale nada. Estoy totalmente ápatico y no me apetece hacer nada ni ver a nadie. Llevo tres días sin dormir encerrado en casa llorando y mis padres ni siquiera parecen preocuparse. Sólo están enfadados conmigo como siempre porque no estudio. De pequeño me decían que me daría de ostias por la vida y al final tienen razón. En mi blog está escrito todo lo que he sentido en este tiempo, por si algún día te interesa saberlo, aunque tampoco tiene mucho sentido.

Cuando lo leíste hace mil años, la chica sobre la que escribía acabó con mi amigo Luis, como pasa ahora. Y antes, con todas las que me gustaron ocurrió exáctamente lo mismo. ¿Cómo evitar compararme cuando la historia se repite una y otra vez? Lo que siento nunca significa ni significó nada para nadie, y yo tampoco se expresarlo. Es más que desesperante. Acaba conmigo. Ni siquiera te he dado ni una mínima parte del cariño que siento por tí. Sólo disgustos.

No creo que vuelva al pueblo. Claro que tampoco se muy bien lo que haré, porque debería estudiar para septiembre... pero ni tengo ganas ni capacidad. Suspendí todo el curso en Junio porque estaba fatal y no podía hacer otra cosa que llorar, y ahora todo es mucho peor. Creo que voy a dejar la carrera. No han servido para nada los 2 años de psicólogo, ni el psiquiatra, ni los cuatro amigos que tengo ni nadie.

Siento que todo esto no es justo, yo el primero, pero la justicia no existe, y parece estúpido reclamar algo así cuando la gente se muere de hambre y los matan por nada en cualquier parte del mundo. Pero no puedo evitar sentirme destruido por las circunstancias que me rodean. Siempre me doy la hostia en el momento más adecuado. Y cada una duele más y más que la anterior. No se si en algún momento fui alguien especial o simpático o todo lo que dices pero nunca más podré serlo. Creo que no salgo de esto....

He quemado la nota que me dejaste en papel de cocina, y el papel de fumar en el que me apuntaste tu teléfono. Y la cara que me trajiste de portugal. Sé que sólo son objetos, pero no podía evitar dejar de mirarlos como si fueran tus ojos.
En mi cabeza todos los días son 9 de Octubre y tú estás sentada en ese bordillo mirándome. Yo sólo miraba al suelo entónces, y lo mismo hago ahora.

Me muero, creo... Ayer, cuando te escribí el mensaje me tomé todos los lexatines que tenía en casa pero acabé vomitando. No me importaría nada estar muerto. Si no lo estoy es porque no quiero hacer más daño a la gente. Pero ya ves, supongo que contandote todo esto te estoy jodiendo a tí y a todos.

Cuando estuve en la playa leyendo a Hemingway, se me quedó grabado a fuego una frase que no parecía tener mucho sentido en ese momento, aquí te lo dejo, creo que ahora si lo tiene.

"Sólo quedan el whisky con hielo, la abrumada vejez y el mar infinito batido por el sol..."

También te escribí una canción... da igual.

Dios y ayuda me ha costado escribir todo esta sarta de barbaridades y despropositos, pero como te escribí ayer, intenta ser feliz. Si el amor en el fondo no es egoísmo puro y duro, tu felicidad será la mía. Ya no te molestaré nunca más.

Siento quererte tanto y perdoname por todo lo que te dije, hice, digo, y hago.

Para no terminar como si fuera un funeral, decir que espero que esto sea reflejo de lo más bajo que he podido llegar. Y es un sitio a donde no puedo volver.