Los meses pasan y también las estaciones, pero en el fondo siempre hace frío...
A mi me cansa, y supongo que a los demás también porque ya ni siquiera preguntan. Se alejan. Poner distancia de por medio me parece egoísta... sé que yo también lo he hecho y no me siento orgulloso pero en este caso es, cuanto menos, desesperante.
Lo malo es intentar desconectar de algo a lo que te has sentido ligado de manera tan intensa durante tanto tiempo. Y aún te sientes unido a ello en parte. Es como una especie de lucha contra mi mundo interior, que gracias a las drogas -y supongo que prácticamente sólo a ellas- voy combatiendo poco a poco.
Lo que más pena me da de todo esto es que te echo mucho de menos como persona especial que eres; al final como siempre todas mis relaciones afectivas (o proyectos de relaciones) terminan estrepitosamente mal. Echo de menos cuando me sonreías como sonríes ahora a chusen, por ejemplo. Supongo que tengo celos, pero claro, normal es tenerlos cuando evidentemente, y a las pruebas me remito, no soy ni la sombra de lo que significaba antes para tí. No te puedo pedir que seas cariñosa conmigo porque yo soy el primero que no lo soy. Tampoco puedo arrodillarme delante tuya pidiéndote que todo vuelva a ser como era hace tres años, no tiene sentido. Yo intento poner de mi parte, pero es muy difícil cuando la otra persona va y viene. Al final, yo, a remolque, termino cayendo en el mismo juego y preguntándome por qué cojones las cosas tienen que ser así. Sólo quiero no sentirme tan inferior respecto a los demás en mi relación contigo. Me hace llorar, me crea apatía, ansiedad (tristemente ya lo viste) y desesperación
No tengo ningún tipo de estabilidad emocional, y para mí alguien que vaya y venga no me conviene nada en absoluto. De echo cualquier persona con un mínimo de amor propio ya hace mucho tiempo que habría puesto los puntos sobre las íes. Pero sabes que no es mi caso. Por dos motivos: Uno, mi amor propio depende erróneamente de la empatía que me transmitan los demas. Dos, quizá por lo anterior, o quizá por todo lo que te he amado durante tanto tiempo, o quizá las dos cosas juntas, me importas bastante más de lo que seguramente le importas a la mayor parte de la gente. Y no quiero despreciar a nadie ni insinuar que los demás no te aprecien... simplemente sé que tengo razón en esto.
Cuando alguien así de importante ni siquiera te contesta, está ausente, no te dirige la palabra, te hace sentir tremendamente mal. Sobre todo porque no encuentro una respuesta clara a todo esto. Y tú no me la proporcionas. Te limitas a repetir "no pasa nada" de una forma tan innatural que me da escalofríos.
Retomando el tema de ir y venir, está claro que no me equivoco. Hay épocas que eres tremendamente buena y simpática conmigo, y otras temporadas que parece que yo no existiera. Ni siquiera cuando te hago señales de vida. Yo no puedo con esto, Verillo. No puedo aceptar que ya nada volverá a ser como antes y que me tengo que resignar a este tipo de relación con tantos altibajos. No puedo. Me hace daño, me desepera, y hace que me pregunte por el sentido de la vida misma. Luego te hago daño porque no sé manejar las situaciones, recordemos, porque no tengo amor propio.
Al final una cosa lleva a la otra, y la otra a la una. Gracias a la mierda que tomo puedo a veces escapar de este bucle infinito y las cosas parecen más bonitas. Pero esto, sin embargo, sigue pareciendo una mierda en cualquiera de los casos. Intento no pensar en ello.
Espero que esta reflexión sirva para algo, igual que un verano en blanco...
Sunday, July 27, 2008
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