Cansa, cansa ver siempre lo mismo, aunque sean personas diferentes, y no tengas nada que ver. La gente se besa, se quiere, se añora, se odia. Pero se comparte. Me hace sentir unos celos que se escapan de lo puramente racional. Yo sólo siento rencor por todo, amargura, desazón y verguenza. Y así quién coño te va querer y quién va a ser capaz de atisbar un mínimo de sensibilidad entre tanto escombro, si es que acaso eso importa algo... Importa el retrato aterrador y mezquino que dibuja todo este desastre. Sólo.
Si de verdad tuviera que poner la mano en el fuego por algo bueno que tengo sería por todo ese cariño y amor que todavía anda enterrado en lo más profundo de mi existencia, cubierto por toneladas de pensamientos rotos y sinsentidos varios, esperando que alguien excave entre tanta mierda y lo coja. ¡No es tan dificil!. Pero nunca nadie quiso buscarlo, y nadie quiere hacerlo ahora. Son cosas que todo el mundo puede ofrecer, y yo no tengo nada que realmente marque la diferencia.
Me muero por un abrazo, por una noche junto a alguien... cada vez importa menos quién. Ahí estaría este rídiculo cuerpo, para hacer todo el bien que nunca pudo hacer e incluso más. Colmar de amor una persona, no un cuerpo, y llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Da miedo pensarlo.
Lo bueno (si es que es bueno) es que, dentro de un rato nadaré en la más absoluta apatía e indiferncia, y por ende todo me importará una mierda; que salga el sol mañana, que me quieras, que esté sólo, que el sol me joda con sus rayos, que viva. Así es; hay cosas que por lo visto nunca cambiarán.
Mañana será un día horrible, me temo, y no tengo motivación alguna para seguir haciendo la serie de cosas vacías e hirientes que conforman mi día a día.
Tuesday, November 10, 2009
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