Muchas veces me comporto de forma profundamente maquiavélica, creo que hay constancia de sobra a lo largo de las ciento y pico entradas que hay por aquí, aún por mucho que me esfuerce en intentar justificar todo habitualmente desde la perspectiva del amor/odio y/u otros sentimientos, entremezclados o no.
En ocasiones he llamado a este comportamoento algo así como estado de ánimo errático y chorradas por el estilo, pero hoy he asumido un par de cosas que creo arrojan un poco de luz sobre mi comportamiento gilipollesco.
Seguramente me repito y me repito, claro... esto habla sobre mí, no sobre tí, y yo tengo mis cosas. En todo caso creo que el razonamiento (o vómito) que voy a soltar a continuación es algo mucho más concreto en los términos y general en las formas.
Algo así:
La cuestión es que todo ha surgido en torno a dos personas que por lo visto se gustan, y una de las cuales me atrae a mí (que no es lo mismo que gustar). Igual ellos se atraen, eso tampoco lo sé, a tanto no llegan mis deducciones ni tampoco importa mucho en lo referente a mí. Pues resulta que me Jode. Con mayúscula. Puede parecer lógico teniendo en cuenta que acabo de decir que me atrae, pero es que me atrae con minúscula y me jode con mayúscula.
De alguna manera no premeditada busco gustar a las mujeres para suplir esa falta de autoestima tan chunga que tengo. Lo malo es que lo hago independientemente de que me gusten o no, circunstancia que es una guarrada máxime cuando se trata en muchos casos de amigas, que no conocidas. La culminación de este acto tan poco noble supone una autoafirmación para mí, y en sí es infame. Así que se trata de una búsqueda constante de cariño recubierto con un halo de de atracción -física muchas veces- lo que me recuerda al papel de estraza en el que el pescadero te envuelve los lenguados.
Tengo -creo- aunque no sé el cuando, el como, ni a veces el por qué, que buscar alguien que me guste de verdad para no reproducir más este teatrillo y llenar de forma sana ese vacío que arrastro. Por recomendación de especialista también. Y que no salga estrepitósamente mal como otras veces, aunque con ánimos renovados espero no cagarla de nuevo por culpa del miedo y demás lindezas. Claro que también pienso aportar algo a la otra persona, en eso consiste el gustar (que no el atraer).
Y total, que al final después de esta parrafada he dejado apartados a mis amigos miedo y agobio, lo cual está muy bien. Veremos mañana.
Thursday, September 13, 2012
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