Pensaba no volver a escribir aquí pero al final, como siempre, termino volviendo para soltar un nuevo vómito igual o más irrelevante que los anteriores.
Me quejo por quejarme, ya sé, mi perspectiva ultranegativa de la vida no da para más y mi aislamiento no hace si no alimentar lo anterior. Vaya alarde de autocomplacencia, sí. Pero todo tiene un por qué.
Resulta que curiosamente, y por razones se me escapan parcialmente, cuando empieza el verano aumenta mi negatividad y por ende todo lo de detrás. Y eso a pesar de que, como cuando era pequeño, el verano me despierta esa suerte de alegría que uno sentía cuando sabías que te ibas a tirar tres meses sin hacer nada, te bañarías día sí y día también y lo pasarías genial con tus amigos durante días y noches que entonces no parecían tener fin.
Pero eso queda muy lejos desde cualquier perspectiva posible.
La vida ya no es eso. Es ir a trabajar de lunes a viernes por un salario de mierda el cual no te proporciona independencia ninguna. Volver a casa y tirar tu escaso tiempo de ocio solo, en un aislamiento auto impuesto, atrapado en esa especie de espiral que no lleva sino a la autodestrucción.
Quizá sea que el otro día fui a tomar algo una tarde -cosa rara- y de repente fui consciente de que la gente normalmente sale por la tarde y se junta con los amigos. De que es norma y no excepción.
Joder, es algo tan obvio que no me había parado a pensar en ello.
Vivo en la excepción desde que tengo memoria, y gracias a los felices años del instituto creo que no he salido de allí. Lo he intentado, quizá poco, y alguno lo habéis intentado hasta el hartazgo. Es en lo que sé que debería centrarme, pero no me siento capaz. La mayor parte de las veces no me apetece tener relación alguna con la gente. Esto me mata y soy consciente. Intento analizar por qué coño lo repito, una y mil veces. Me gusta hacerme daño, supongo.
Muchas veces he hablado de esto con amigos, y ciertamente es una clase de victimismo. Lo cual suena fatal; es y me hace sentir horrible. Se escapa a mi control.
Busca ayuda.
Sí, otro de los debería. Cierto. Otra cosa que no hago. Ya lo he hecho y no he sacado nada en claro. Debería haber insistido y quizá ahora no sentiría que no he hecho nada durante los últimos seis años. Envejecer. Entro claramente en el juego del victimismo, pero muero por saber que le importo a la gente, aunque soy un desagradecido total. Intento mejorar. Es de las pocas cosas que me alegran el día.
Agradecería que alguien de los que léeis estas divagaciones hicera el esfuerzo (ya sé, es desesperante tratar estos temas con el menda) de intentar hablar de ello. Muchas veces solo necesito un abrazo para ver las cosas desde otra lógica.
No quiero sentir que no soy nada, ni ser un amargado que vive anclado en lo que no fue ni pudo ser, pero hubiera estado bien que hubiera sido. Ni un borde, ni un desagradecido. Ni alguien que quiere ser querido pero cada vez ve más claro que es imposible.
A cambio de abrazos prometo intentar haceros felices y compartir mi felicidad con vosotros. Creo que no doy para más, pero tampoco parece nada malo.
Wednesday, June 24, 2015
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