Que nada es lo que pareció en su momento es obvio. También es obvio, igualmente, que hoy nada es lo mismo.
¿O es lo igual?
No sé. Ese regusto de la nostalgia, que siempre impregna todo, hace difícil discernir nada.
De todas formas, la idealización de nadie es muerte. También lo es pensar que nada va a ser como lo crees. Me refiero a abrazarte: ¿Mereció todo la pena, todos estos años?
Ya respondo yo: NO. Pero podría haber ocurrido antes.
Todo parecía tan cerca y tan menos lejos en 2005 que hoy, pero, ¿Es la nostalgia, no?
Y esto, que es de por entonces.

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