Ahora recuerdo.
Recuerdo aquel 9 de Octubre, y el amanecer en los tejados del pueblo. También aquella sensación tan extraña cuando fuimos andando a tu casa cogidos de la mano. Recuerdo el primer beso que me diste. Y también el último. Recuerdo esa sensación de libertad en el alma y aquella felicidad absoluta que sentí de la plaza a mi casa. Recuerdo aquellos mensajes en el móvil en los que el cariño y el amor sobrepasaron toda mi capacidad de asimilación, y me sentí un extraño. Extraño, sí. Porque se hizo raro que las tardes de domingo no me sintiera sólo. Y eso que nunca fuimos al cine, a pesar de que siempre me lo decías. Recuerdo aquella tarde en el sofá de tu casa. Recuerdo aquella faringitis a raíz de estar en la calle pasando frío contigo. Recuerdo que pensaba que no me hubiera importado estar malo una semana más, porque había merecido la pena. Recuerdo que gracias a tí, y a esa faringitis, dejé de fumar.
Y también recuerdo aquella extraña mañana del 20 de Noviembre cuando me dijiste que me habías escrito algo, que no era otra cosa sino el fin. Tambíen aquel fin de semana que viniste a mi casa, y cómo te dormiste en mi hombro. Y aquella nota escrita en papel de cocina, que todavía conservo. Recuerdo todas esas noches en La Tahona en las que apenas nos hablábamos nada. Y cuando cambió tu tono de voz al saludarme, y también el mío. Recuerdo cuando lloré y sentí náuseas al verte encerrarte en el baño con él. Y aquel mensaje que está grabado a fuego en mi mente que decía algo así como que anhelabas que te quisiese desesperadamente, como a Bea. Ya ha ocurrido. Lástima que estemos en Febrero, y no en Noviembre. Ahora recuerdo. Recuerdo que ninguna de estas cosas las voy a poder olvidar.
Ahora, mientras entre lágrimas escribo esto, estoy seguro. Te quiero, Vero.
Sunday, February 26, 2006
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