Wednesday, June 09, 2010

Pre-exámenes

Otro año más ante la misma tesitura; los exámenes y yo sin estudiar una mierda. Me cuesta mucho ponerme a ello, cada año más, y mi capacidad es cada vez menor. Y lógicamente, uno se desespera porque se da cuenta que debería haber empezado antes. Pero lo que es realmente exasperante es que me cuesta horrores retener cosas más allá del día o dos, y claro, estudiar así es imposible del todo.
No tengo ni idea de porqué ocurre todo esto, pero sé desde cuándo. No sé la causa pero sí el porqué: soy un inconstante. Con todo. Empiezo cosas y no las termino, a todas horas. Me pasa con asignaturas, me pasa con gente y me pasa en general con proyectos en la vida.

Joder, me siento gilipollas hablando en términos así de grandilocuentes, como si algo de esto tuviera alguna trascendencia más allá de mi propio universo. Otra vez.

De todas formas, lo peor, con todo, es que no termino nada a nivel empocional. Yo que me creía autosuficiente... en los momentos de debilidad es cuando uno se da cuenta de que es imposible y que por lo tanto, es una estupidez perseguirlo.
Pero éste no es el motivo por lo que aparco mi búsqueda de la felicidad, sino porque intento buscar sentido a cosas que no lo tienen, y vuelvo a las mismas ideas que me hundieron en la mierda.
Joder, es cierto. Tengo un miedo acojonante a siquiera fijarme mínimamente en nadie porque si mi visión no es distorsionada -y la verdad, no lo parece- el día que encuentre novia será porque se habrán alineado Venus, Marte y Júpiter a la vez.
Vamos, que para simplificar digamos que es como el Euromillón; uno juega con mucha ilusión fantaseando con lo que haría con todo esa suma ingente de pastaca. Pero no te toca. Y esto, pues lo mismo. Sólo que no me permito fantasear porque luego me hace daño, lo cual no deja de ser paradógico, dado que si no puede fantasear (digamos mejor, ilusionarme) es igualmente dañino. Así que malo de todos modos. Y como por lo visto no he conseguido llegar a la asexualidad, pues peor.
No molo una mierda, por lo visto. Y no acepto ningún comentario en torno a esto. No es victimismo, no es autocomplacencia; es una verdad como que mañana saldrá el sol. Así ha sido y así parece ser. A los hechos me remito.

El otro día hablaba, no recuerdo con quién, de lo que es en sí el síndrome del pueblo. No me refiero a un hecho que afecte a un estrato social o algo así, es infinítamente más símple. La gente que va a Gavilanes, es por lo general, gilipollas integral. Y lo dice uno que no anda muy para allá, ¡vaya! Yo no sé si es que hacen un casting de gilipollez a la entrada del termino municipal, pero es que, joder, hay gente que te mira con cara de asco en cuanto se le presenta ocasión.
Coño, que llevo toda la vida yendo y ya nos conocemos todos. Lo que hago normalmente es negar la palabra. Como nadie allí (ni aquí) parece tener la decencia de intentar descubrir el porqué de mi silencio, doy por hecho que no les importo una mierda. Tampoco es que me debiera importar mucho porque, como ya digo, son una panda de gilipollas, pero claro, uno que no es el rey de las habilidades sociales pues a veces se queda un poco sólo.

Qué bien sienta desahogarse, pero me sigo sintiendo un negado para el estudio a estas alturas de la tarde. Probaré mañana y de paso me encomendaré a alguna virgen, a ver si cuela.

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