Saturday, February 19, 2011

O flower of Scotland

La semana que viene, o mejor dicho, la siguiente harán seis años que escribo aquí quejándome de lo justo, lo injusto e incluso de lo etéreo. El caso es que leo y releo y sigo igual, quejándome. Siempre.
Muucha gente me lo ha echado en cara durante todo este tiempo con toda la razón del mundo, pero mientras siga sintiéndome vacío por dentro, aunque sea a ratos, segiré soltando mierda por la boca sin importarme quién lea o deje de leerme.
Hace ya más de un año y medio que no me complico la vida pensando si me gusta X o Y, o si X o Y siquiera merecen un segundo de mi tiempo. La mayor parte del día las relaciones me generan desprecio, como he repetido hasta la saciedad, y esto no es otra cosa que una medida de autoprotección que toma mi cabeza de manera inconsciente.
Resulta que hoy, en un alarde de autocomplacencia de los míos, he releído ciertas cosas que no debería haber leído en su día, porque me hicieron mucho daño. Ni tampoco releido hoy, pues me generan frustración, cierto cabreo, y hasta tristeza, por qué no. Bien.
Al final va a ser cierto eso de que tenía miedo a las relaciones, y eso estropeó infinidad de cosas. Claro que a toro pasado es fácil decir algo así. Si me siento mejor en términos generales es porque no pienso prácticamente nada en todas estas cosas. Cuando lo hago me da miedo, pero miedo de verdad. Y es que, cada día más calvo, con casi ventisiete años, cobijándome en el asilamiento de mi habitación, de los fines de semana en Madrid sin hacer nada, no hay ninguna salida.
Hay que hacer algo pronto, o estaré toda mi vida igual. Y que nadie se atreva a negar lo evidente.
Vuelvo a lo mismo, estoy acojonado, siempre las cosas terminan igual, por A, B o C, y aunque yo no sea el responsable de turno es igualmente dañino por la frustración que me genera.
Además, me noto más inseguro que nunca, de cara a la gente... de cara a cualquier cosa.
Luego la gente se queja de que bebo los viernes. Y digo yo: ¿qué cojones pretendéis que haga? Sé que muchas veces es otra respuesta inconsciente para evadirme; no quiero hundirme pensando en lo frágil que es todo y lo atrás que queda la mayor parte de las cosas que un día lo fueron todo para mí. E irrecuperables.
Sigo esperando a alguien que quizá pase de largo porque la mayor parte del tiempo quiero esconderme, o desaparecer. Y además, no sé siquiera si existe esa persona.
Me jode tener que decir algo así, a la desesperada como siempre, pues mi idea de ser feliz difiere mucho de que venga alguien y me rescate para siempre. No quiero, joder, me gustaría que fuera diferente, caer mejor a la gente o algo así y no tener que estar lampando, rebajándome a lo más deplorable para conseguir un beso, y además para ello tener que mentir como un bellaco.
A veces me imagino con alguien (muy pocas) un sábado entero en la cama, y no pienso en sexo, sino en estar abrazado a esa persona 8,9, 10 horas. Algo asi. Y en lo bien que me sentiría.
Sólo son fantasías porque no tienen cara, y si la tienen, me encargo rápido de desmontar el cuento para no tener que sufrir el más que posible rechazo posterior.

Y uno que quería simplemente escribir sobre Escocia y cuánto me ha gustado. El aire de las Highlands, la humedad de los lagos, y los buenos ratos de amistad.

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